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A PIE DE AULA

Blog de una… docente (de lengua) más

Ayer se me subió el lunes al chepódromo

4, 15 de 2005-11-15 de 2005
La frase no es mía, es de Forges, pero viene al pelo para resumir lo que fue para mí el día de ayer.
Empecé mal. Olvidé que tenía que salir de casa antes, ir a sacar el coche del párquin donde lo alojo y pasar a recoger a mi hijo por casa, pues este se había lesionado el viernes y en su estado (lleva un vendaje compresivo que más parece pata de elefante que otra cosa) no podía hacer el trayecto a pie.
Llegué al instituto en el momento en que sonaba la sirena. Todos a su redil y yo al mío. Así que entro en clase, recuerdo que tenía previsto pasar a mis terceros en vídeo la aventura de los carneros de “EL QUIJOTE”, en la versión de Fernando Rey y Alfredo Landa. La cinta la tenía, y el vídeo también. Paso lista. No falta nadie (han venido todos a ver el “pedazo de peli”), pero había olvidado reservar el aparato escribiendo mi nombre en una parrilla que hay a tal efecto en la sala de profesores. Me lo recuerda una compañera, Julieta, que más previsora que yo y más madrugadora, sí ha hecho la reserva y asoma por la puerta de la clase a reclamar lo que es suyo. Es igual, les digo a mis alumnos. Pasamos la sesión a mañana y aquí no ha pasado nada. Mientras reordenan las sillas para recuperar la apariencia de una clase, les digo que me ausento un minuto y que antes de que sea demasiado tarde, voy a hacer la reserva y ya está. Bajo dos pisos de escaleras y cuando estoy frente al papel ¿qué veo? Pues que la parrilla está llena, no quedan apenas huecos y los que quedan no coinciden con mis horas de clase. Cambio de planes. Subo de nuevo los dos pisos y convenzo a mis alumnos de que será mejor seguir con la lectura y dejar el pase para otro día.
Superada la primera prueba, me dirijo a clase de bachillerato y sólo entrar les pregunto si han leído en la prensa la noticia de la aparición del Diccionario Panhispánico de Dudas, pero un alumno, Angelito, que no asistió a la clase anterior y que vete a saber en qué estaría pensando, me suelta que estamos en España y que para qué tenemos que hablar del Diccionario del pánico en Honduras. Risas y una lágrima (la mía).
A la hora del descanso, me ataca un dolor de cabeza insoportable, y no descanso porque a tres madres de mi tutoría se les ha ocurrido llamarme a esa hora. La secretaria sólo hace que pasarme el mismo recado tres veces con distintos nombres. Ya llamaré.
Sobrevivo la mañana y, de regreso a casa, atasco en la carretera (no sólo Madrid está en obras, Blanes también). Paciencia.
Tarde de lluvia. Lo que faltaba. Empiezo mi segunda jornada laboral -soy mama-taxi- y cuando reúno a todos en casa, suena el teléfono. Es el técnico informático que milagrosamente llama para decirme que el ordenador de mi hijo está arreglado, pero que le faltan los drivers para completar la instalación. Mierda. Tengo que salir o este secuestra el ordenador otros quince días más.
En la calle parece que están filmando el Arca de Noé. Llego al garito informático y… no hacía falta que viniera con esta lluvia, hasta el miércoles no podremos acabar la reparación. M…(bis). De vuelta a casa, con los bajos de los pantalones inundados hasta las rodillas, compruebo que a mi hijo le ha faltado tiempo para usar mi ordenador. Estoy trabajando, mamá. Y sí, es verdad. Y mi otro hijo que si la cena está lista, que papá está arreglando el DVD, que ha habido una bajada de tensión y que ha echado chispas. Con el delantal en las manos, oigo maaaaammáááááá. Acaba de apagarse la luz. Estamos a oscuras y mi boy adolescente acaba de perder todo su trabajo. Cenamos a la luz de las velas. El apagón me manda a la cama a las 10.00h, pero… a las 10.17h mientras intentaba leer el periódico a la luz de una linterna, suena el teléfono. Es la voz de Julieta…




No he encontrado la viñeta de Forges que buscaba - no podía ser de otra manera- así que inserto esta otra.

Comentarios

  1. julieta dice:

    Si lo llego a saber, no te dejo el vídeo, te regalo uno (del Lidl). Por cierto, preséntame a tu Angelito, o está sordillo, o cortea o es que es muy gracioso.

  2. Lu dice:

    A Angelito, que es un demonio, te lo presento cuando quieras. Estoy segura que lo conoces, porque es repetidor de primero, ¿por qué será?

  3. Rafael dice:

    Jajajajajajajaja, al menos, por contar tan bien tu mal día, me has hecho pasar un buen rato.

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